Poemas de Julio Cortázar.

1914-1984

LOS AMIGOS.

En el tabaco, en el café, en el vino, al borde de la noche se levantan como esas voces que a lo lejos cantan sin que se sepa qué, por el camino.

Livianamente hermanos del destino, dióscuros, sombras pálidas, me espantan las moscas de los hábitos, me aguantan que siga a flote entre tanto remolino.

Los muertos hablan más pero al oído, y los vivos son mano tibia y techo, suma de lo ganado y lo perdido.

Así un día en la barca de la sombra, de tanta ausencia abrigará mi pecho esta antigua ternura que los nombra.

OBJETOS PERDIDOS.

Por veredas de sueño y habitaciones sordas tus rendidos veranos me aceleran con sus cantos

Una cifra vigilante y sigilosa va por los arrabales llamándome y llamándome pero qué falta, dime, en la tarjeta diminuta donde están tu nombre, tu calle y tu desvelo si la cifra se mezcla con las letras del sueño, si solamente estás donde ya no te busco.

A UN GENERAL.

Región de manos sucias de pinceles sin pelo de niños boca abajo de cepillos de dientes

Zona donde la rata se ennoblece y hay banderas innúmeras y cantan himnos y alguien te prende, hijo de puta, una medalla sobre el pecho…

Y te pudres lo mismo.