Poemas de Laura Yasán.

1960-2021

TRACCIÓN A SANGRE

cargo en mi cuerpo una mujer inválida que baila cuando duerme trenza el cabello blanco de la muerte para ganarse su favor como una novia ciega que deba conformarse con la corta memoria de sus dedos

despierta cuando miente lleva un cascote atado a la correa de la lengua va removiendo un surco tras de mí una continuación que me persigue como una cola de chatarra

se enciende cuando callo cargo su enfermedad en la penumbra de mis huesos su equipaje de anemia su andamiaje de circo la quiero al otro lado pero el puente se ha roto

la primera mitad no le interesa la segunda es negada vuelvo sobre sus pasos cada noche para ocultar la huella cada día como el guardián de un ancla que se oxida un perro encadenado a un desierto de vidrio lamiéndose la sombra

LLEGAR A SALVO

hay que saber llegar hasta la orilla sin mojarse los pies cruzar una ciudad en donde el agua es negra y negra es la saliva de los perros y negro el semen que descargan los ángeles

en las sábanas sucias de los partos hay que hundir la cabeza con los ojos abiertos negociar el ardor forzar al corazón su máquina de aceite y resistirlo a flote una noche completa

hay que entregar el cuerpo a la corriente fijar la convicción nadie vendrá para salvarme no soltar la palabra que dispare el alud de un espejismo

nadie vendrá para salvarme tragar si es necesario la sal que se desprende generosa de tu propio temor

sentirte el muelle de un puerto abandonado una vieja estructura que el tiempo embiste sin control hay que saber quedarse y aguantar saber que no vendrá para salvarme nadie

APUNTES DE FE

creo en lo que se mueve detrás de la aspereza en la instancia agotada de una promesa rota

creo en la inmediatez creo en las despedidas en los cuerpo vencidos por el peso de la parte que falta

creo en la vanidad creo en lo efímero en la trinchera que construye la noche con las piedras del día

creo en los pactos del azar en la brutalidad de los sentidos en esa dentellada que sufren los cimientos cada nueva estación

yo pego inútilmente la espalda a la pared vivo en esa cornisa tarde o temprano me romperé los dientes sin el menor estilo sé predecir esa obviedad

creo en la conveniencia de recapitular en la esforzada dignidad que me asiste en los favores del instinto más que en ninguna cosa